Buenas, buenas mis amores!! Os he tenido abandonados estos días, qué tal todo?

Ya os había dicho que me iba unos días a Sevilla, pues bien, os lo voy a contar todo.

Siempre que viajamos nos preguntamos cuales son los lugares turísticos y de interés cultural que hay en las ciudades a las que nos dirigimos, en este post os doy algunas pautas de lo que podéis hacer en Sevilla en 5 días, que es el tiempo que yo estuve.

El primer día fuimos a ver la Torre del Oro, situada a la vera del Guadalquivir, teníamos el hotel en el barrio de Triana, y la Torre es lo que más cerquita nos quedaba para ver.

El lugar donde está situada es muy bonito, está rodeado de flores y palmeras. Si hacemos un poco de historia, con su construcción se dio por completado el sistema defensivo de la ciudad almohade y fue el punto más importante, ya que defendía al puerto. Su nombre, se dice que se debe a al brillo dorado que reflejaba la Torre sobre el río.

Ha sufrido varias restauraciones debido a que sus lienzos fueron demolidos en la revolución de 1868  y en su interior se encuentra un museo nabal.

Desde la Torre del Oro fuimos directas a ver la catedral y la Giralda.

La Giralda tiene unos 800 años y ha resistido varias revoluciones y conquistas. Su veleta superior, el llamado Giraldillo, es la estatua más grande que hay en el mundo en cualquier templo. También hay una réplica sobre la puerta del príncipe, donde se puede ver más de cerca.

La catedral es impresionante, es una construcción de estilo gótico, está pegada a la Giralda y al lado del Alcázar.

Por último fuimos a ver la Alameda de Hércules, una plaza o jardín situado en el casco histórico, es el jardín público más antiguo de España.

Lo más impresionante de la Alameda, son las columnas romanas de Julio César y Hércules.

Para este primer día escogí un look muy cómodo, pero no lo suficientemente fresco para el calor que hacía, unos cropped de h&m y un top cruzado de lunares fashionfairies, por supuesto, calzado cómodo.

El segundo día, por la mañana visitamos el Alcázar y el patio de los naranjos.

Pero el Alcázar por dentro lo vimos por la tarde porque había una cola impresionante por la mañana, por lo que fuimos al Palacio de la Condesa de Lebrija, está situado en pleno centro histórico, es del siglo XVI y por dentro está muy bien conservados, tiene un patio impresionante y varias reliquias.

Para ir a comer pasamos por el famoso Metropol parasol, también conocido por su estructura como Setas de Sevilla.

Tengo que añadir, que comimos muy bien, destaco los chocos fritos rebozados y el flan de queso con arándanos, en un bar que hay al lado de dicho parasol.

Cuando terminamos de comer, fuimos a ver el Palacio de las Dueñas, que es la residencia de los duques de Alba en Sevilla,

Por dentro es impresionante, tiene unos jardines y un patio enorme, y las estancia están llenas de reliquias y pinturas de Cayetana de Alba. Es de estilo gótico-mudéjar del siglo XV.

Cuando terminamos, y con un calor insoportable, fuimos a ver el Real Alcázar.

“El conjunto del Real Alcázar de Sevilla tiene su origen en la evolución que la antigua Hispalis romana, de tiempo de los godos, es del siglo X. Antes la sede del poder omeya de al-Andalus estuvo dentro del espacio de la ciudad bajo-imperial romana.

Al palacio de gobierno omeya del siglo X se añadiría posteriormente el Alcázar Nuevo de los abbadíes, los gobernantes de Sevilla y su entorno durante el siglo X. Posteriormente los almorávides cerrarían el espacio de gobierno extendiéndolo hasta el Guadalquivir. Los almohades, en el siglo XII, completarían las obras de época árabe con otras edificaciones de las que todavía nos quedan restos que constituyen una muestra única en el mundo. La Casa de la Contratación por ejemplo.

La conquista castellana del territorio en 1248-49  dotó al Real Alcázar de la condición que permanece hasta nuestros días: sede de la Corona y ámbito del poder municipal de la ciudad. Se levantaron entonces, sobre las bases anteriores, en una integración histórica de culturas que forma parte de la misma esencia de Sevilla, palacios como el Gótico, en el que Alfonso X plasma las concepciones del nuevo marco cultural en el que se ha integrado la ciudad. El Palacio Mudéjar de Pedro I, a mitad del siglo XIV, hace aparecer de nuevo antiguas concepciones mediterráneas en versión árabe, cuando al-Andalus ya era una entidad dominada por la Corona de Castilla

A este marco arquitectónico tienen que añadirse los elementos que dan vida al Real Alcázar de Sevilla en cada momento: los nuevos usos de los espacios, los jardines, el agua que aparece por todos los rincones, en una especie de compensación al Guadalquivir al que se le fue quitando el espacio. Y los colectivos y personas que le dieron vida a edificios y construcciones en cada momento y que poblaron el aire que todavía sigue fluyendo desde la Puerta del León a la de la Alcoba, sobre el arroyo Tagarete, oculto hoy en el paisaje que vio nacer el actual Real Alcázar hace once siglos.

Desde comienzos de la Edad Moderna, la constante vinculación del Alcázar sevillano con la corona de España se constata en continuas transformaciones del edificio que intentaron acomodar su interior al gusto de los nuevos tiempos. Así, se reformó el piso alto del Patio de las Doncellas, que adquirió una fisonomía renacentista de gusto italiano. También se renovaron sus yeserías y se modificaron los arcos de la galería inferior. Igualmente, se construyeron a lo largo del siglo XVI espléndidos artesonados que aún mantenían la estética mudéjar y que no traicionan al primigenio espíritu del edificio; entre estos artesonados destacan especialmente el que cubre el amplio espacio del Salón de Embajadores.

Otros recintos del Alcázar tuvieron peor suerte, como el desdichado proceso de transformación del delicioso Patio de las Muñecas, que se encuentra muy modificado por restauraciones del siglo XIX que hicieron desaparecer su primitivo encanto. No obstante, se conservaron las columnas y capiteles antiguos, que mantienen parte de la original impronta de dicho patio.

Magníficas aportaciones renacentistas enriquecieron el acervo artístico del Alcázar sevillano, como el admirable altar de azulejos realizado en 1504 por Francisco Niculoso Pisano y que se encuentra en el oratorio de los Reyes Católicos o el retablo pictórico que se conserva en el Cuarto del Almirante, dedicado a la Virgen de los Navegantes. Este retablo procede de la Casa de Contratación y fue realizado por Alejo Fernández en 1536.

El esplendor renacentista brilla también en los llamados Salones de Carlos V, que están precedidos por una monumental entrada realizado por el arquitecto van der Borch después del terremoto que sufrió Sevilla en 1755. En este pórtico se refleja ya el gusto clasicista que sucedió a la estética barroca a partir de mediados del siglo XVIII. En los salones interiores se guardan magníficas colecciones de tapices que narran la conquista de Túnez por Carlos V y que fueron realizadas en el siglo XVIII siguiendo el gusto flamenco. Estos tapices se acomodan perfectamente sobre excelentes zócalos de azulejos realizados por Cristóbal de Augusta a mediados del siglo XVI.

Los monarcas Borbones, en el siglo XIX, dejaron también una fuerte impronta en el Alcázar acomodando espacios en la planta alta del edificio, donde antiguas estancias fueron reformadas y realzadas por decoraciones decimonónicas con tapices, lámparas de cristal de la Granja, relojes, muebles y una notable colección de pinturas.

Finalmente, hay que señalar la importante transformación de los jardines a partir del renacimiento con la creación de nuevas fuentes y estanques, pabellones, portadas y galerías.”

Esta información está en la página del Real Alcázar, pero me parece importante saber de donde viene esta construcción tan importante y ahí lo explican muy bien.

Verlo entero nos llevó casi toda la tarde, teníamos que sentarnos a descansar a cada rato por el calor, además las heridas que se fueron formando en los pies no ayudaban.

Por último, fuimos a la Plaza de España y al Parque de María Luisa que están al lado. La  plaza de España impresiona, es muy bonita, todo esto me recordó mucho a los Jardines del Buen Retiro de Madrid. Recomiendo mucho pasar por aquí si visitáis Sevilla.

De camino nos quedaba el Costurero de la Reina, es un castillete de estilo árabe del siglo XIX.

Esta noche todavía tuvimos fuerzas para volver a la Catedral, ya que al lado, había un desfile de moda nupcial, la diseñadora, María José Suárez, fue un desfile muy elegante, con unos vestidos vaporosos y unas telas muy especiales, los había tanto de pasarela, como de alfombra rojo o para ir a un evento más típico como una boda.

Para este día escogí un vestido muy fresquito de gasa estampada fashionfairies, y por la noche un body rojo con una lazada en un hombro y unos shorts.

El tercer día fuimos por la mañana al Monasterio de la Cartuja, que está dentro del recinto de la expo 92, de hecho, fue levantado sobre antiguas ruinas para la expo, antes se llamaba Monasterio de Santa María de las Cuevas.

Una vez pasada la expo, el edificio que fuera rehabilitado para exposiciones, perdió todo uso, por lo que ahora está destinado como museo de arte contemporáneo.

Muchos de los pabellones que se construyeron para la expo del 92 ahora son espacios vacíos, toda esta zona, con colegios, farmacias y supermercados solo le faltan edificios para que la gente pueda hacer vida allí, ya que está todo preparado para ser una ciudad, de hecho ahora se está construyendo la llamada Torre de Sevilla destinada a ser un enorme centro comercial y un lujoso hotel, y muy cerca también se encuentra la Isla Mágica, un parque acuático, es una pena que después de haber invertido tanto dinero en construir pabellones y rehabilitar zonas donde no había nada, ahora esté prácticamente desierto y descuidado.

Por la tarde, fuimos de tiendas al casco histórico, y por la noche fuimos a un tablao flamenco al lado del puente de Triana a ver un apasionante espectáculo.

Este día escogí unos shorts de tela estampada con motivos florales y un top naranja a juego con los tonos de algunas flores del short.

Para ver el espectáculo de flamenco compré allí en Sevilla un vestido largo de gasa estampada, precioso.

El día cuatro como ya habíamos visto en Sevilla lo más característico, decidimos coger un tren e ir a Cádiz, allí paramos en el puerto, pasamos por la catedral, por el casco histórico y fuimos a la playa de la Caleta desde donde pude verse el Castillo de Santa Catalina. Cádiz no es muy grande, pero es muy bonito y acogedor.

Para este día de playa mi look fue un vestido de volantes de Stradivarius de esta temporada.

El viernes, nos salía el avión al mediodía y sólo pudimos dar una pequeña vuelta por el Barrio de Triana.

Estaba nublado, pero seguía haciendo calor, por lo que me puse unos jeans vaqueros de esta temporada de berska que ya os enseñé en otro post y una camiseta con la figura de Mickie en estampado militar.

Una experiencia inolvidable, es una ciudad con mucho arte, cultura e historia, el calor no ayudó, pero a nivel visual un espectáculo.

Sevilla tiene un color especial!

Espero que os haya gustado el post, y si alguno/a tiene pensado ir a Sevilla y quiere preguntarme cualquier cosa, no dudéis en hacerlo.

Un beso.

 

 

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